Fábrica de sueños

POR IGNACIO GUEBARA


La compañía que se atrevió a repensar el circo desde sus cimientos es una referencia indudable en innovación, liderazgo y trabajo en equipo. Cuatro de sus referentes revelan en detalle las claves del éxito del Cirque du Soleil.

Todo empezó a principios de la década de 1980 en un pueblo a 90 kilómetros de Québec, en Canadá. Una compañía de circo denominada "Les échassiers de Baie-Saint-Paul" ("Los zanquistas de Baie-Saint-Paul") recorría sus calles con espectáculos de danza, música y malabares. En 1984, un espectáculo destinado a celebrar el 450° aniversario de la ciudad de Québec dio lugar al nombre "Cirque du Soleil" ("Circo del Sol"); sin embargo, el verdadero punto de quiebre para el grupo que cambió el paradigma del circo moderno llegaría tres años después, con una serie de presentaciones en un festival en Los Angeles. "Aposté todo lo que teníamos en una noche", recordó el fundador del Cirque, Guy Laliberté, en una entrevista de 2004 con la revista Forbes. "Si fallábamos, no había dinero ni para pagar la gasolina que nos permitiera volver a casa." El show fue un éxito, y el equipo encabezado por Laliberté comprendió que estaban en condiciones de soñar en grande. Así, y tras poco más de dos décadas, la compañía creció de 73 a 5.000 empleados, y pasó de tener una única obra en cartel a 20 obras en simultáneo en todo el mundo.

Tras poco más de dos décadas, la compañía creció de 73 a 5.000 empleados, y pasó de tener una única obra en cartel a 20 obras en simultáneo en todo el mundo.

"Creo que el Cirque du Soleil es un creador de encuentros", subraya Bernard Petiot, su vicepresidente de Casting y Performance. "Se crea una comunión de una naturaleza muy humana, en la que la diversidad nos lleva a vernos a cada uno de nosotros como seres humanos en vez de analizar nuestras diferencias. Así, se generan momentos de celebración en los que podemos admirar los logros que cada persona o cada grupo de personas pueden alcanzar, llenándonos de inspiración y alegría", subraya.

Para Neilson Vignola, que comenzó a trabajar en el Cirque en 1998 como director técnico de la obra "Saltimbanco", es en ese relacionamiento entre los integrantes del equipo que reside la semilla de la creatividad de la compañía. "Debemos ser abiertos, sin guardarnos secretos; tenemos que escucharnos unos a otros, asegurándonos de no ser tercos y cambiar de opinión cuando es necesario. Siempre intentamos poner al espectáculo por delante en vez de priorizar el sueño personal de cada uno", explica. Michel Laprise, director de "Kurios: Gabinete de curiosidades", subraya el valor de la conexión entre las personas. "Esto es un esfuerzo en equipo, y tiene que ver con la amistad. Trabajamos con el corazón; si solo fuera un negocio, no sería suficiente. Cuando seleccionamos un proyecto tenemos que sentir pasión por él, tenemos que confiar en las personas, y tiene que ser algo que hacemos en conjunto, porque es un proceso largo. No nos embarcamos en algo si no es con gente con la que disfrutamos hacer las cosas", asegura.

Vignola, que actualmente detenta el cargo de director de Creación, destaca una política de la compañía como clave para mantener viva la chispa de la innovación: no perder de vista lo que sucede fuera de las paredes del edificio corporativo. "Tenemos la suerte de contar con un área que se dedica a buscar creadores en todo el mundo. Ellos van a ver espectáculos en cualquier lugar, y saben quién está trabajando en cada país haciendo danza, teatro o eventos especiales. Eso nos permite estar informados de lo que pasa, y saber que si necesitamos a un experto en una temática particular, como los shows de láser, para un nuevo espectáculo, ellos van a saber dónde encontrarlo." Y resalta: "Además, tengo la suerte de que la empresa me permite trabajar en otros lugares. He trabajado en la Metropolitan Opera al mismo tiempo que en el Cirque, y eso no solo es bueno para mí sino también para la compañía, porque mis ojos están atentos a otras cosas y puedo conocer a otros creadores. Respeto mucho esa apertura que nos ofrecen, y que nos permite traer aquí mucha más experiencia".

De música ligera

Con "Sép7imo Día, no descansaré", la banda argentina Soda Stereo se convierte en el cuarto artista a nivel mundial cuya obra es utilizada como base para un espectáculo del Cirque du Soleil después de The Beatles, Michael Jackson y Elvis Presley. "Es como haber jugado en buenos equipos de básquet y que te dejen tocar la pelota los de la NBA", contó Daniel Kon, ex manager de la banda, en una entrevista con el sitio web Silencio.

Durante casi dos años, Kon viajó a Montreal junto a directivos de Pop Art, la productora a cargo de la gira "Me verás volver" de la banda, para convencer al Cirque de avanzar en una alianza. "Hicimos un gran brainstorming con todas las personas de origen latinoamericano que trabajan en nuestra sede central en Montreal. Los reunimos en una oficina y les pedimos que dijeran qué pensarían si el Cirque creaba un show basado en la música de Soda Stereo. Todo el mundo se volvió loco: decían que sería increíble, que no lo podían creer. El equipo entendió enseguida que evidentemente estaban tocando una fibra sensible", relata Michel Laprise, director creativo a cargo del proyecto.

A fines de 2015, un equipo de 13 personas se instaló en la Argentina para conocer de primera mano la historia de Soda y desarrollar las primeras líneas creativas. "Pasamos una semana en Buenos Aires con Charly [Alberti], Zeta [Bosio] y la familia de Gustavo [Cerati]. Queríamos tener una experiencia directa con el origen de la banda. Nuestra primera tarea fue escuchar: escuchar su música, escuchar a la gente, y recién después fue que empezamos a crear el concepto", cuenta. "Cuando ellos lanzaban un disco, se aseguraban de que fuera algo nuevo, algo sorprendente. Lo mismo con sus recitales: no querían repetir lo que se había hecho en el pasado. Si Gustavo estuviera vivo, estoy seguro de que estaría pensando en un show absolutamente sorprendente, y eso estamos haciendo: algo que nunca se haya hecho antes."

Para este espectáculo, Laprise invitó a los fans de Soda a participar a través de Facebook Live de las reuniones de ideación. "Para una escena del show no preparamos nada: lo único que sabíamos era con qué canción queríamos trabajar, 'Primavera 0'. En las sesiones de Facebook les preguntamos a los fans qué les gustaría ver y cuál era el significado de la letra." "En base a esos comentarios encontré el sentimiento de la canción y escribí el concepto de la escena", indica, a la vez que remarca que las sesiones fueron "una forma de ver si el show estaba alineado con la pasión de los fanáticos. Nunca habíamos impulsado este mega-diálogo con ellos".

"Sép7imo Día" se estrenará mundialmente el 9 de marzo de 2017 en el Luna Park de Buenos Aires y, tras más de dos meses de funciones, iniciarán una gira que los llevará por cinco países de la región. Si bien el show está pensado para una audiencia latinoamericana, Laprise no descarta que pueda cruzar fronteras. "Incluso quien no conozca al artista va a disfrutar del show. La única diferencia es que la música, en vez de estar compuesta por René Dupéré, que es quien creó 'Alegría' y 'Saltimbanco', fue escrita por Soda Stereo", confía.

Manos a la obra

Crear un show desde cero no parece ser una tarea sencilla, y dormirse en los laureles de la marca Cirque du Soleil no es una opción posible. "Nacimos en la calle y allí hay que ser humilde, porque tu destino está en las manos de la audiencia. Los transeúntes no van a pagar una entrada alta por un espectáculo: su plan no es ver una obra, es ir a buscar a sus hijos a la escuela, ir al supermercado o cosas como esas. Uno tiene que llamar su atención en el momento, y para hacerlo hay que ser muy original, personal y entretenido. Una vez que obtenemos su atención, hay que hacer algo que los entretenga y los haga sentir felices o reírse. Recién ahí van a aceptar darnos dinero, y con eso podremos poner comida en nuestra mesa. Por eso es que la humildad está en nuestro ADN", indica Laprise.

El puntapié inicial está en manos de Petiot: ni más ni menos que definir los integrantes del equipo que darán forma a una obra. "Primero se necesita un director de creación, que funciona como un puente entre el creador de un show y todos los servicios que ofrece la compañía, como el equipo creativo, el director de escena, los diseñadores de luces, sonido y vestuario, y los responsables de equipamiento y performance, dos especialidades que son únicas del Cirque du Soleil", explica Petiot. "La contraparte del director de creación es el director de producción, a cargo de seguir un cierto camino, cumplir con los deadlines y respetar el presupuesto. Ambos deben lidiar con esquemas de pensamiento muy disímiles y deben encontrar el mejor balance posible entre esas tensiones."

Tanto Laliberté como el vicepresidente creativo del Cirque, Jean-François Bouchard, participan de las primeras reuniones de ideación. "En base a ese primer story line es que empezamos a construir el espectáculo junto al compositor de la música, el diseñador de vestuario, el director de escena y el creador de la escenografía. Una vez construido lo que llamamos el 'panorama base' del show es que convocamos al resto del equipo", cuenta Vignola. En este nuevo paso se definen cuestiones más que relevantes para la obra, como los actos acrobáticos que se realizarán o los artistas que aparecerán en escena.

Luego, cada área encarará el proceso creativo de forma diferente. "Gran parte de mi trabajo se hace en mi estudio de grabación o en cualquier lugar que me inspire a componer", cuenta el director musical Simon Carpentier. "En cambio, las acrobacias se deben crear en la sede central, por cuestiones de equipamiento y de seguridad. El diseñador de escenografía podrá trabajar en cualquier lugar del mundo, pero en algún momento deberá venir aquí a revisar sus ideas con el resto del equipo, analizar si funcionan o si son demasiado caras de realizar, por ejemplo." El departamento de casting, en tanto, utiliza el banco de datos generado por el área dedicada a hallar talentos en todo el mundo. "Lo usamos como inspiración para los creadores, para que lo tengan en cuenta en el proceso creativo. Para cada contenido específico que se genera, buscamos qué artistas pueden ocupar los roles que se necesitan -explica Petiot-. El equipo de casting no se dedica simplemente a contratar gente, sino que debe generar inspiración y proponer opciones a los directores del espectáculo para que puedan tomar decisiones."

En una segunda instancia, cada responsable de área participa de encuentros para debatir conceptos, sumar nuevas propuestas y mostrar los avances a los demás. Allí, el rol de los directores es clave. "Ese cruce colaborativo tiene que estar gestionado de alguna forma por el director de creación, de modo tal de indicar qué ideas sobreviven y cuáles no. La mente de los creadores no es lineal y suele haber cambios, pero eso debe estar conducido de alguna manera porque la fecha de estreno no puede cambiarse. Ahí es cuando el director de producción tiene que presionar a que se tomen decisiones, porque de dos o tres posibilidades que surgen, solo se puede usar una", agrega Petiot.

La participación de Laliberté en los espectáculos no se limita a aquella discusión inicial. "Por haber hecho tantas obras, conoce a la perfección el pulso que deben tener: es el mejor espectador posible. Logra enamorarse de un espectáculo antes que todos. Considera a cada uno de ellos como un bebé al que hay que darle lo mejor para su vida", remarca Carpentier. "Guy, al igual que Jean-François Bouchard, se preocupa de que la gente se sorprenda y emocione con lo que ve en escena. Siempre tiene las palabras correctas cuando ve un ensayo por primera vez, muchísimo antes del estreno. Luego, vuelve para algunos momentos clave, solo para ofrecernos algunas devoluciones y darnos notas de lo que ve o hace cada vez que le presentamos algo", agrega Vignola.

Base de operaciones

Desde 1997, el Cirque du Soleil tiene su sede mundial en el barrio de Saint-Michel, en el centro-este de Montreal, tras 13 años ocupando distintos espacios a lo largo de la ciudad. La "Cité des Arts" integra talleres de producción, salas de ensayo, estudios de grabación y hasta contiene un sector de alojamiento para compañías itinerantes que visitan la ciudad.

Studio A/B. El "estudio de entrenamiento" más grande del Cirque, de 23 metros de alto, es utilizado como sala de ensayo y taller de desarrollo de prototipos de escenografía para los espectáculos del Old Port de Montreal. Allí trabajan dos tipos de entrenadores: los que se enfocan en las acrobacias y los especializados en el lenguaje teatral.

Agora. Originalmente pensado para realizar actividades con todos los empleados de la compañía a la vez, hoy funciona como sala de reuniones y comedor eventual. Una pieza construida en base a viejos disfraces de "Saltimbanco" y "Alegría", utilizada para mitigar el efecto del eco en el edificio, domina la escena. Estudios. Las tres salas de ensayo del complejo son utilizadas para realizar talleres de canto, actuación, baile y percusión. Junto a ellos se ubica un gimnasio, compartido por atletas y empleados de oficina del Cirque.

Talleres de utilería y vestuario. Una ampliación del edificio, en 2001, permitió ampliar las áreas abocadas al desarrollo de indumentaria para las obras. Cada vez que un artista firma contrato del Cirque, un vestuarista toma las medidas de su cuerpo y hasta de su cabeza, de forma tal de producir prendas y máscaras que se adapten a la perfección.

Taller textil. Ocho de cada 10 piezas de tela utilizadas en los shows del Cirque son teñidas en el complejo de Montreal. La motivación no es económica, sino de fiabilidad: con espectáculos que llevan dos décadas en cartel, es crucial que tanto los materiales como los colores utilizados en una producción sigan estando disponibles a la hora de reemplazar una prenda.

Carpentier también reconoce el rol de Laliberté en el aspecto musical. "él se acerca, observa el espectáculo y comenta si el ritmo está bien o tiene fallas. Es un gran amante de la música al igual que yo, por lo que nos entendemos bien. Sus devoluciones no son agresivas, pero sí son muy precisas, y eso ayuda mucho al proceso de creación", define. "Siempre es bueno escuchar sus comentarios porque logra poner el dedo en el lugar indicado. Muchas veces algo de una obra no nos gusta o nos molesta, y no sabemos determinar por qué. él logra hallar eso, y por eso nos gusta tenerlo cerca."

"Debemos ser abiertos, sin guardarnos secretos; tenemos que escucharnos unos a otros, asegurándonos de no ser tercos y cambiar de opinión cuando es necesario"

Mirando al sur

Con "Dralion", un show estrenado en 1999 que buscaba unir las artes acrobáticas chinas con el estilo propio de la compañía, el Cirque du Soleil comenzó a aventurarse en temáticas de una región puntual del mundo para luego acercarlas a un público global. Uno de esos hitos es "Luzia", una obra inspirada en la riqueza cultural de México que vio la luz en Montreal en abril de 2016. "Al comenzar el proyecto, conocía poco sobre la cultura del país", reconoce Carpentier. "Como teníamos más de un año para crear el concepto, decidí viajar a México para estudiar, ir a museos, conocer de primera mano la vida nocturna de allí, salir a comer, oler las flores y encontrarme con amigos músicos y artistas mexicanos", cuenta. "Fue un gran intercambio, y se convirtió en algo clave para seguir el proceso creativo."

Tras ese viaje, y con esa información en su poder, Carpentier comenzó a trabajar la música del espectáculo. "Creé las melodías inspirándome tanto en el guión como en mis recuerdos del país: me imaginaba a mí mismo en una playa en Tijuana, o en un restorán de Ciudad de México. Creaba imágenes, iba tocando lo que surgía y grababa todo. Más tarde, volvía a escuchar las grabaciones y a trabajar con ellas", rememoró el músico, que trabajó con el grupo tijuanense Nortec para crear la banda de sonido del show.

Laprise, que actualmente desarrolla "Sép7imo Día, no descansaré", un espectáculo basado en la obra del grupo de rock argentino Soda Stereo (ver recuadro), cree que una nueva vinculación entre el Cirque y Sudamérica no es algo casual. "Gilles Ste-Croix, cofundador de la compañía, citó en los 80 una frase de Carlos Castaneda, que en uno de sus libros dice que, cuando uno está parado sobre zancos, se está más cerca de las nubes y la perspectiva de la vida es diferente. Nuestra conexión con la literatura de América latina ya estaba allí, desde el principio del Cirque du Soleil, por lo que cuando empezamos a trabajar con 'Sép7imo Día' entendí que casi era parte de nuestro destino", se ilusiona.

© WOBI

Ignacio Guebara es periodista. Colabora con WOBI.

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